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Reseña histórica del Programa de Conservación de la Lapa Roja en el Pacifico Central

La lapa roja tiene la mayor distribución de las 17 especies de lapas, y se encuentra desde el suroeste de México hasta el norte de Bolivia. Pero la subespecie de México y Centroamérica se halla en peligro de extinción y ha sido poco estudiada. En Costa Rica, la lapa roja se extendía a ambas vertientes de desde el nivel del mar hasta unos 1500 metros de altitud en muchos hábitats boscosos. Sin embargo, la pérdida de hábitat y el lapeo, o robo de pichones, causaron que la población disminuyera radicalmente y en 1978 prácticamente sólo quedaban dos poblaciones principales: en la Península de Osa y la del Pacífico Central. A continuación, contamos la historia de la conservación y recuperación de la lapa roja en el Pacifico Central, que estaba en peligro, con un manejo de la lapa silvestre dentro de su hábitat y el apoyo anegado de las comunidades locales y el ecoturismo.

Estudios ecológicos.

A partir de 1990, Dr. Christopher Vaughan y sus asistentes de la Universidad Nacional llevaron a cabo estudios ecológicos de dieta, comportamiento, anidación, depredadores, uso de hábitat y conteos de individuos a lo largo del tiempo. Su pico es muy fuerte, lo cual le permite abrir las duras semillas con las que se alimenta. El jabillo, el gallinazo, la ceiba, el ojoche, el jocote, la teca, almendro de playa, y la palma real sobresalen entre las 43 especies de árboles que encontramos que provee semillas o frutas. Cada año las lapas buscan huecos en árboles para reproducirse, lo cual no es fácil porque los 56 nidos naturales que encontramos en 13 especies de árboles tenían un hueco especial para hacer el nido dentro de él, lo cual no era común. La deforestación también había ido acabando con este tipo de árboles. Además, la falta de nidos obligaba a las parejas a competir entre sí, por lo que la pareja más pasiva no podría reproducirse. La situación se complica cuando otros animales e insectos quieren ocupar los nidos.

En Peligro de Extinción

Las luces de alerta se encendieron cuando tras cuatro años de conteos a inicios de los noventa, los especialistas calcularon que la cantidad de aves de esa especie en el Pacífico Central estaba disminuyendo en más de ocho por año, con una tendencia de aumentarse. Así las cosas, en unos 10 años se podría considerar extinta sino se hacía nada. Al igual que en el resto de Costa Rica, en el Pacifico Central durante las década de las setentas, ochentas e inicios de los noventa la lapa roja sufrió la pérdida de especies de árboles con las que se alimentaban, anidaban y pernoctaban, así como el trabajo despiadado de los “laperos”. Por estas razones, disminuyeron sensiblemente la población de estas aves hasta alcanzar cifras alarmantes.

Inicia Proyecto de Conservación

 Esto obligó a trabajar en la implementación de estrategias de protección y manejo, impulsadas y apoyadas principalmente por el Hotel Punta Leona y la Universidad Nacional. “Gracias al apoyo del Hotel Punta Leona logramos convocar a más de 15 personas, entre colaboradores del Hotel, maestros de escuela, guías turísticos, líderes comunales, científicos y hasta un par de laperos. Juntos determinamos los peligros para la lapa roja y propusimos implementar distintas medidas desde sus campos para salvar a la especie”, explico Dr. Christopher Vaughan, biólogo encargado del proyecto.

Se creó así la Asociación para la Protección de la Lapa Roja (LAPPA), que en conjunto con el Hotel Punta Leona se propusieron practicar un manejo in-situ (es decir, incidiendo en su hábitat, involucrando al ser humano, pero preservando el ave en libertad), con acciones tales como: a) eliminar el robo de pichones (o lapeo), b) incrementar la población de lapa roja, c) mejorar su hábitat con protección de bosques, siembra de árboles y construcción y colocación de nidos artificiales en sitios seguros, d) establecer programas de educación ambiental para la comunidad, e) apoyar el ecoturismo regional (y el empleo) alrededor de la lapa roja, y e) financiarlo.

Se establecieron 15 nidos artificiales en las instalaciones de Punta Leona y sus alrededores, los cuales se unieron a los 56 nidos naturales que habían sido detectados por los investigadores en el Pacifico Central.  Desde 1995, el Hotel Punta Leona, con sus empleados y escolares locales, ha fomentado la siembra de miles de árboles de los que se alimenta la lapa roja en el Pacífico Central. Y desde 1997, junto con donantes como Idea Wild, The Parrot Society-UK, y Café Britt, ha financiado libros para niños sobre la historia natural y conservación de la lapa roja, los cuales han sido repartidos a más de 3,000 estudiantes de primaria en 30 escuelas públicas de la región.

Recuperación de la población de lapa roja en el Pacifico Central.

“Con el tiempo empezamos a ver un aumento en el número de pichones que volaban con sus padres, y el número total de lapas comenzó a aumentar. En un año casi que se duplicó la cantidad de pichones detectados. De los 250 individuos que se contaron en 1994, la cifra ha crecido bastante. Sin embargo, hoy día es muy difícil calcular la población exacta porque al aumentar sus números y distribución (ver al final) considerablemente, las lapas han saturado Guacalillo y pernoctan en manglares y bosques nuevos, de muy difícil o imposible acceso, por lo que debemos guiarnos por el rango de distribución para medir el aumento en el número de los individuos. Esto demuestra la efectividad de las acciones que se han implementado durante estos 30 años de trabajo de conservación, comentó Dr. Vaughan.

En la actualidad, el Hotel Punta Leona continúa todos los años sembrando especies que constituyen los alimentos principales de esta especie, como almendro de playa, coloca nidos artificiales, mantiene sus programas de educación ambiental en las escuelas del Pacifico Central, donde se les enseña a los niños a través de un libro de historia natural de la lapa, sobre su valor y la importancia de proteger su ecosistema.

Parte de la estrategia de este programa de conservación ha sido emplear a los lugareños en turismo para ofrecerles una fuente de empleo mejor remunerada. El Programa cuenta con ex -laperos, uno de ellos es Wilberth Vargas, quien en su momento se dedicó a robar pichones y venderlos en el mercado negro. Ahora trabaja con el Dr. Vaughan, aprovechando su experiencia y confecciona y coloca nidos artificiales. “Esa es una plata salada, usted vende un animal y eso no le rinde, por eso cuando yo trabaje en Punta Leona y conocí a don Christopher, acepte su ofrecimiento para confeccionar los nidos artificiales y colocarlos en los árboles”, contó don Wilberth.

Según el Dr. Vaughan, jubilado de la Universidad Nacional y ahora profesor honorario de la Universidad de Wisconsin-Madison, ¨Wilbert y su hijo Enrique, además de la construcción y colocación de los nidos artificiales, han aportado mucha información acerca de la historia natural de la lapa roja que ayuda en nuestros programas de conservación”.

Recuperación de la distribución de la Lapa Roja en el Pacifico Central (1992-2022)

De acuerdo con los registros que se tienen y los Figuras 1 y 2, las lapas han ido abarcando cada año mucho más territorio que hace 30 años y ahora son vista en sitios donde posiblemente habían desaparecido hace muchas más décadas. En 1992 la distribución de alta frecuencia de la lapa era solamente en la región de unos 194 km2 por el rio Tárcoles, siendo el Parque Nacional Carara y la Reserva Manglar Guacalillo sus centros principales. También, en 1992, era visto con baja frecuencia al norte y sur en un área de unos 613 km2. Pero en 2022 y con el manejo practicado, su distribución es de unos 2.338.887 km2 o casi cuatro veces lo de 1992. Actualmente la lapa es observada en plena convivencia con el ser humano, tanto en zonas boscosas, como playas, fincas y pueblos. Suele observarse dentro de y alrededor de pueblos como Tárcoles, Punta Leona, Bijagual, Orotina, Esparza, Barranca, Puntarenas, Jacó, Parrita, Esterillos, Puriscal, Acosta, San Mateo, Cambronero, entre otros sitios.

En la actualidad se estima que en el Hotel y Club Punta Leona se mantienen unas 70 lapas y se cree que, con su éxito reproductivo, pueden estar ayudando a repoblar la lapa roja del Pacifico Central.

Cámaras de monitoreo en nidos artificiales demuestran el ciclo de reproducción al mundo.

 También, desde el 2016 se implementó un sistema de monitoreo de nidos por medio de cámaras puestos en nidos artificiales en Punta Leona que transmiten las 24 horas y pueden ser vistas por cualquiera. Mediante las cámaras, los investigadores pueden observar la competencia por nidos, ya que muchas veces las lapas deben pelear con tucanes, garrobos y martillas por estos. También ven el proceso de incubación que ocurre (22-25 días/huevo, 3 o 4 huevos) entre diciembre y febrero, el nacimiento, crecimiento y comportamiento del pichón (70-80 días) (1 o 2 pichones/nido) hasta mayo o junio cuando salen de los nidos. “Gracias a las cámaras podemos ver todo el ciclo de reproducción de la lapa, lo cual no sólo tiene un gran valor científico, sino que lo más importante es que todos pueden tener acceso a verlo, desde que ponen el huevo, eclosionan, se alimentan, crecen y abandonan el nido. Hasta hemos observado la competencia por nidos por martillas, puercoespín y tucán de arcoíris y depredación de huevos y pichones.

“Es posible que a nivel mundial sólo nosotros lo hacemos” comentó Dr. Vaughan. Miles de horas de grabación han dado resultados extraordinarios, captando todo el proceso de reproducción de esta especie, Estos videos tienen un gran valor educativo y científico, por lo cual el objetivo ha sido compartirlos al público en general a través de este sitio web, el cual sirve de material audiovisual en los programas de educación ambiental de muchas escuelas en el Pacifico Central y se espera en el futuro a nivel nacional.

El hecho de que esta especie en vías de extinción en casi toda su distribución original en unos 30 años ha mostrado una alta recuperación en el Pacifico Central demuestra que podría pasar algo parecido en el resto de su distribución nacional (0-1500 metros en ambas vertientes). Con el apoyo del ser humano con un manejo in-situ, esta especie resiliente es un ejemplo de sobrevivencia en estos tiempos de crisis ambiental mundial

Figura 1 Distribución de lapa roja (Ara macao) en Pacífico Central en 1992.

Figura 2 Distribución de lapa roja (Ara macao) en el Pacífico Central en 2022